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Leyes e Iglesia abandonan a mujeres con embarazos de alto riesgo en El Salvador
Por:  / 7 marzo, 2016
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Una reforma constitucional en 1998, cerró toda posibilidad a que mujeres embarazadas cuyas vidas estén en peligro por embarazos de alto riesgo o por malformaciones fetales, pudieran interrumpir el embarazo. La postura del Gobierno y sus leyes, aunada a la postura eclesial del país, abandonan a su suerte la vida de las mujeres con riesgo de morir al dar a luz. Ya hubo indultos a mujeres que fueron acusadas por aborto tras admitir un “error judicial”. Un escenario de terror para Fátima, una joven embarazada de gemelos, que padece insuficiencia renal y anemia crónica.


Por Marvin Díaz y Mario Beltrán

—Tengo insuficiencia renal ya avanzada y anemia crónica. Sí me hubiera puesto en control en los primero meses de mi embarazo, quizás los doctores me habrían dicho que abortara… mis riñones estaban trabajando al 45 %, hoy los tengo trabajando al 17 % en menos de un año, y con seis meses de embarazo. En medio año se me han acabado los riñones por el embarazo—. Soba su estómago. Sus manos pálidas y temblorosas denotan la ansiedad. Sus ojos color café evadían la realidad, como queriendo esconder su trágica pero feliz experiencia de gestar en su interior a gemelos cuyo futuro es incierto. A sus 24 años, Fátima (nombre ficticio), desconoce su porvenir porque quizás deba elegir entre su vida, o la de sus gemelos.

Por falta de información médica oportuna dentro de hospitales Zacamil y Rosales, Fátima hoy sufre al saber que puede perder la vida al momento del parto. Ella con preocupación comenta —hay riesgo a la hora del parto porque me puedo quedar sin oxígeno y tengo que estar conectada a unos supuestos aparatos para poder resistir al parir—. La joven madre no encuentra palabras de aliento por parte de los médicos que la atienden, —Mi situación es el primer caso que se da en esos hospitales. Los doctores me han desanimado y la nutricionista no me puede recomendar una dieta, porque mi caso son gemelos y está complicado—.

***

Una reforma Constitucional hecha en vísperas de una campaña electoral en 1998, permitió que los diputados salvadoreños de esa época reformaran las leyes y cerraran toda posibilidad de la interrupción del embarazo, aún y cuando la vida de la mujer esté en riesgo, o sea un bebé con malformaciones, tal y como se venía permitiendo desde la década de 1970. Dicha reforma estableció en el artículo 1 de la Constitución que “El Salvador reconoce al ser humano como el origen y el fin de la actividad del Estado. […] El Salvador reconoce a la persona humana desde el momento de la concepción”. Es decir, el término concepción debe ser entendido como la unión entre el ovulo y el espermatozoide.

“El que provocare un aborto con el consentimiento de la mujer o la mujer que provocare su propio aborto o consintiere que otra persona se lo practicare, serán sancionados con prisión de dos a ocho años”, cita el artículo 133 del Código Penal que fue reformado.

 

By GatoEncerrado Multimedia

“Nosotros como Agrupación Ciudadana por la despenalización del Aborto, respaldamos los derechos que tienen las mujeres. Uno de ellos es el derecho a la salud, y más cuando las mujeres están embarazadas, y presentan enfermedades como zika, lupus, diabetes, entre otras. Y por ellos planteamos que pueda existir la posibilidad de la interrupción del embarazo cuando la vida de la mujer está en riesgo”, expresó Katia Recinos, Coordinadora del equipo jurídico de la Agrupación Ciudadana por la despenalización del aborto.

De acuerdo a esta ONG, su base legal para defender el aborto terapéutico y eugenésico, radica en los tratados internacionales en los que El Salvador es firmante y parte comprometida a cumplirlos, como la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención Americana de Derechos Humanos, entre otros, que hablan de los derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos.

“Queremos que haya una despenalización del aborto porque las mujeres no se provocan los abortos porque quieren, tampoco decimos que hay mujeres que lo hacen, simplemente cada quien tendrá sus razones y sus consecuencias, pero los abortos espontáneos los han tomado como penalizados, y en la ley no está penalizado un aborto espontáneo. Imagine a una mujer que no sabe que tiene un mes de embarazo, y tiene una hemorragia fuerte, cómo se le puede decir a eso un aborto provocado. El aborto espontáneo es el que naturalmente el cuerpo desecha al feto”, explica Daniela Ramos, miembro del equipo jurídico de dicha ONG.

Ramos agrega que cuando los médicos ven casos así, por el mismo estigma del aborto que es un delito, denuncian, cuando la mujer ni sabe lo que les ha pasado, desmayadas, muriendo, con complicaciones por anemia no puede concebir ni retener un producto en el útero.

Ella explica que en la normativa legal, hay excluyentes de responsabilidad en estos casos. “Dentro de la normativa penal, hay excluyentes de responsabilidad, de los cuales los jueces y el aparato judicial, los ha ignorado porque dicen que no se comprobaron indicios excluyentes de responsabilidad en ese momento. Los excluyentes de responsabilidad por si ha tenido un aborto espontáneo, son: que se encuentre alienada de sus sentidos, en grave peligro de enfermedad, deficiencias mentales”, explica.

Y ya hubo casos de “errores judiciales” que condenaron a mujeres por aborto, pero no hubo tal delito. Carmen Guadalupe Vásquez Aldana, no sabía que estaba embarazada pues su vientre no creció. Lo supo una madrugada cuando dio a luz en la habitación sin electricidad que sus patrones de la casa en la que trabajaba por $80 dólares al mes, le había asignado. El miedo a perder su empleo la obligó a no pedir ayuda. Su hijo nació sin vida. Fue detenida al día siguiente cuando su patrona vio su hemorragia y la llevó al hospital en donde denunciaron a la policía su situación.

Dijo que se le hizo justicia al ser indultada en enero de 2015 por la Asamblea legislativa, gracias a lo cual recuperó su libertad tras más de siete años en prisión por acusaciones de aborto. El indulto de Guadalupe es el primero otorgado en la historia de El Salvador a una mujer acusada de aborto. Ella quedó libre luego de que las autoridades judiciales reconocieran el “error judicial” que cometieron en su contra.

“Me siento muy agradecida de volver a estar con mi familia después de siete años y meses en la prisión”, dijo entre lágrimas en la conferencia de prensa Vásquez Aldana, quien desde 2008 cumplía una pena de 30 años de prisión por acusaciones de aborto y cuyo caso fue indultado por el Parlamento salvadoreño.

ONU Mujeres en El Salvador dice que si bien son respetuosos de las leyes internas de cada país, si es necesario que haya políticas que mejoren la calidad de vida de las mujeres.”Nos preocupa situaciones que se dan en la salud de las mujeres, de la falta de acceso a servicios, a información. Creemos que una política preventiva debería mejorar el acceso que las mujeres tienen a la información sobre sus derechos, su salud, y mejorar el acceso que tienen a los servicios de planificación familiar y en la atención del embarazo para mejorar su salud sexual y reproductiva, que contribuiría muchísimo a mejorar situaciones que les afecte”, mencionó Ana Badilla, de ONU Mujeres El Salvador.

De las 17 peticiones de indulto, 15 han sido oficialmente denegadas, y dos de las mujeres recuperaron su libertad, Guadalupe en noviembre de 2015, y Mirna R., indultada faltando una semana para cumplir sus 12 años de condena. La Agrupación Ciudadana por la Despenalización del aborto, había solicitado el indulto para estas 17 mujeres, que según dijeron, provienen de zonas rurales dentro del mapa de pobreza, en donde nunca se les garantizó atención médica de calidad.

Informes forenses elaborados por las doctoras Christine Curry y Jodi Abbott desde universidades en Estados Unidos a las que esta revista tuvo acceso, analizaron expedientes y enviaron sus valoraciones y recomendaciones sobre casos de mujeres con emergencia obstétrica, y destacan: “Las mujeres pobres, especialmente aquellas que podrían estar desnutridas o anémicas, tienen embarazos de alto riesgo, por definición, y son especialmente propensas a sufrir de un parto prematuro o complicaciones fetales” y añaden: “En nuestra opinión como expertas, los escenarios médicos descritos justifican una revisión cuidadosa caso por caso. A menudo hay numerosos escenarios médicos posibles que determinan una muerte fetal o neonatal sin homicidio”.

En el caso de las mujeres restantes que esperan indulto por no comprobarse el delito de aborto, se realizó un estudio similar por el médico forense Gregory J. Davis, experto en patología y toxicología en la Corte Federal de los Estados Unidos, quien afirma que los informes forenses del Instituto de Medicina Legal que aseguran que las criaturas nacieron vivas, basándose en la realización de la prueba denominada “docimasia hidrostática” no son concluyentes pues: “El hecho de que los pulmones flotaban en la autopsia ni prueba ni refuta la hipótesis de que el bebé hubiera nacido con vida. Desde hace más de un siglo, esta prueba, se considera no confiable”. De igual forma se explica que “un parto precipitado, asociado con la forma de agarrar al bebé mientras es expulsado por el canal vaginal, puede causar múltiples lesiones en el parto, por lo que no son diagnóstico de infanticidio.”

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Daniela Ramos lamenta que el mismo gremio médico no tiene una concientización en género y término legales. “Acompañamos un caso recientemente de una mujer que llegó desangrándose al hospital y la acusaban de aborto consentido y propio. El mismo gremio médico por el miedo de ser procesado como cómplices de un aborto, ellos mismos denuncian, sin darse cuenta que tienen la protección del secreto profesional”, señala.

Las representantes de la Agrupación Ciudadana, coinciden en que gremios médicos de El Salvador están abiertos a debatir el tema y son flexibles al pensar en una posible despenalización del aborto cuando la vida de la mujer esté en riesgo

¿Qué dice la Asamblea Legislativa?

Un tema con tantas aristas, inicia desde la legislación salvadoreña, en donde hay opiniones encontradas pero con un solo matiz, legislar en casos de aborto en pro de no perder votos electorales en un país en donde el conservadurismo religioso se ha enquistado.

El principal opositor del tema dentro de la Asamblea Legislativa, es el partido de derecha, Arena. Su postura es firme: no están a favor de despenalizar el aborto en El Salvador.

“Nosotros siempre hemos hablado de principios y hemos sido consecuentes, y no estamos a favor de la despenalización del aborto. La vida empieza desde el momento de la concepción, así que para nosotros, se tienen que tomar todas las medidas necesarias para evitar que la mujer esté en riesgo sin sacrificar una vida humana”, expresó escuetamente Marta Evelyn Batres, diputada de del partido Arena.

Por otro lado, el partido de izquierda, FMLN, no ha tenido de otra –según una de sus diputada- que acatar como todos, las reformas constitucionales y penales que prohíben cualquier tipo de aborto.

“Nuestra disposición como FMLN es acatar la Constitución. Antes estaba legalizado el aborto cuando era terapéutico, pero hubo una reforma, y en ese sentido como FMLN, estamos acatando lo que la Constitución dice”, afirmó Margarita Rodríguez, diputada del FMLN y parte de la Comisión de Mujer en la Asamblea Legislativa

—¿Muy a pesar de que la vida de la mujer esté en riesgo?

—Bueno, esa fue una votación donde cada quien votó, y se lograron los votos para revertir esa reforma constitucional para no permitir ninguna forma de aborto. Una posición oficial como FMLN no se tiene, cada diputado tiene diferentes opiniones al respecto. Particularmente (no quiero que se vea como una posición de partido) pero particularmente creo que eso es un retroceso. Cuando la vida de la mujer corre peligro, creo yo que tiene derecho a decidir sobre su cuerpo, pero si la mayoría aquí aprobó esa reforma constitucional, como FMLN se acata, pero yo particularmente creo que eso fue un retroceso.

—¿Esa reforma no obedece a quedar bien con el conservadurismo social a cambio de votos?

—Recuerda que en la Asamblea Legislativa las cosas se aprueban por mayoría, en ese sentido, creo que aún hay mucho debate que hacer sobre ese tema. Creo que las mujeres estamos avanzando, fue una lucha de casi 500 años en donde teníamos leyes que ni siquiera reconocían a las mujeres legalmente. Fue hasta 1950 que se cambió la Constitución, y hubo un reconocimiento de igualdad legal de las mujeres. Han pasado 61 años para tener unos cuerpos legales que permitan que se tomen acciones para garantizar una igualdad real de las mujeres. En ese sentido, creo que esos temas hay que seguirlos debatiendo, y en la medida que la mujer tenga independencia sobre sus cuerpos, estaremos avanzando. Hoy por hoy, hay que seguir luchando-, respondió la diputada como quien evade la pregunta.

***

Fátima, la joven con la que inicia esta historia, junto con su esposo, no solo han percibido el mal sabor de un embarazo de alto riego, sino que también la pobreza ha sido su acompañante fiel. Fátima no ha querido realizarse las hemodiálisis por dos razones: —Yo no me deje hacer eso (la hemodiálisis) porque mi esposo no tiene el dinero suficiente para pagar eso, aunque él quería vender su teléfono y su arma, la cual es parte de su trabajo. También porque si yo me dejaba hacer esto, por ley tenía que ir después del embarazo. No lo hice, una por lo económico, y dos porque yo tenía que darle pecho a mis hijos, y eso la debilita y consume a una como mujer, y eso que son gemelos—, comentó con resignación.

Hoy en día, Fátima se encuentra en la fase número tres de cinco de insuficiencia renal crónica. —Yo en mayo del año pasado fui al Hospital Rosales y me dijeron que estaba en la estadía número tres. Yo no quiero llegar hasta la etapa cinco—, aseguró la joven madre.

Añade que sus riñones ya no hacen el trabajo que deben de hacer. —Cuando orino ya no logro llenar la botella, ni a la mitad, ya no expulso orina como normal debe de ser. Yo tomo agua normal, pero la doctora me ha dicho que debo tomar solamente dos o tres litros—. Sigue sobando su estómago.

¿Qué dice la iglesia?

Suena dispar pensar que en un tema como este, la iglesia salvadoreña tenga opinión y fuerza para emitir un juicio y un voto, pero si la tiene. El Salvador es un 99 % cristiano, es decir, cree en Dios y se rige por lo que la Biblia establece, o al menos lo intenta.

Este medio solicitó una entrevista tanto con monseñor José Luis Escobar Alas, arzobispo de San Salvador, una de las altas autoridades de la iglesia católica en El Salvador; y con Mario Vega, pastor de la iglesia evangélica Elim y presidente de la Alianza Evangélica de El Salvador, sin embargo al cierre de esta nota, ninguno de sus asistentes y encargados de prensa respondieron a nuestra solicitud.

De acuerdo con Katia Recinos de la Agrupación Ciudadana, El Vaticano ya ha flexibilizado su postura sobre el aborto terapéutico, sobre todo cuando la vida de la madre esté en alto riesgo y la única opción sea interrumpir el embarazo.

No obstante, y sobre este tema, ambos líderes religioso ya se han pronunciado. En una nota periodística de El Diario de Hoy fechada 24 de abril de 2013, monseñor Escobar Alas, expresa “es falso, es absolutamente falso. En la Iglesia no se permite el aborto en ningún caso, no se puede permitir”, dijo el arzobispo de San Salvador, quien además sentenció “¡Jamás! Nunca la Iglesia puede actuar en contra de la voluntad divina”.

Por su parte Mario Vega, pastor de iglesia Elim, destacó que como iglesia evangélica “se reconoce la dignidad humana desde el momento de la concepción, por lo que rechaza todo tipo de aborto que pueda haber, incluido el terapéutico”.

Empero un actor religioso también es válido tomarlo en cuenta en este tema. En una entrevista previa con Gato Encerrado, el reverendo Martín Díaz, pastor y presidente de la Iglesia Evangélica Protestante de El Salvador (Iepes) y miembro de la Misión Sacerdotal Tercermundista (MST), también tienen un discurso al respecto.

“Creemos que las mujeres tienen el derecho a decidir sobre su cuerpo. Las muertes que hay en la práctica del aborto, es igual que por las drogas, es debido a la clandestinidad. Las chicas van a donde un “carnicero” y mueren desangradas. Por otro lado, se debe tomar en cuenta que a mi como pastor me ha tocado acompañar varios casos de mujeres que tomaron la difícil decisión de abortar, y no creas que es una gracia, no es una decisión fácil. No es como dicen las “pro-vida” que se rasgan las vestiduras pensando que abortar es como un deporte para las mujeres; no es así”, expresa Díaz.

Agrega que “si se toma esa decisión es por salud, porque no pueden traer a esa persona al mundo; o en el caso de las violaciones que si el bebé nace, tampoco tendrá una calidad de vida decente, entonces por esos temas -sobre todo la salud-“.

***

Aproximadamente en dos meses, Fátima sabrá cuál será su destino y la de sus gemelos. A la fecha la primeriza madre desconoce el método de parto que le espera. —Yo ahorita tengo 6 meses y hasta la fecha no me han dicho si lo tendré por cesaría o parto normal—.

Fátima junto con su esposo, suelen pensar en el futuro que le espera en compañía de sus pequeños hijos. —Mi esposo me dice: “yo quisieras que todo esté bien, ya con los niños aquí y cuidándolos”—. Ella se aferra a una fe celestial, la cual asegurar que brindará todas las fuerza para salir exitosa de ese parto. Mientras, gobierno, sociedad e iglesia, se niegan a debatir una realidad más por el costo político electoral y de feligresía, que por solo complacer los principios conservadores con los que fueron fundados.

Lea también: Las 17 (y otras) víctimas de la justicia salvadoreña

[Fin de la nota]

cc

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